El Papa Francisco celebró este jueves santo la Misa Crismal en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Ante una iglesia con sacerdotes y fieles respetando la sana distancia, el sumo pontífice se refirió a las celebraciones de la Semana Santa. “Esto es lo que quiero compartir hoy con ustedes, queridos sacerdotes: que la hora del anuncio gozoso y la hora de la persecución y de la Cruz van juntas”, dijo el Papa.

Durante la homilía de la Misa Crismal, el Papa enfatizó que “el anuncio de la Buena Noticia está ligado misteriosamente a la persecución y a la Cruz”, y afirmó: “nos hace mirar y considerar lo que hacen san José y nuestra Señora: como es el caminar y trabajar, para que el Señor sea nacido en suma pobreza, y al cabo de tantos trabajos, de hambre, de sed, de calor y de frío, de injurias y afrentas, para morir en cruz”.

La misa crismal se celebra cada jueves santo y es la celebración en la que se consagra el Santo Crisma y se bendicen los restantes óleos o aceites que se utilizarán. El crisma es una mezcla de aceite y bálsamo que se usa para ungir en el bautismo, en la confirmación y en la ordenación de presbíteros y obispos, así como para consagrar iglesias.